Lanzahíta es una población situada a 447m, al pie de la Abantera monte que alcanza los 1473m. Además de abundantes pinares, en las faldas de la Abantera, tiene amplias zonas de pastos en la llanura del valle, en la que se encuentra el núcleo urbano.
Está surcada por la garganta Eliza, cuyas aguas se aprovechan para el regadío, convirtiendo la llanura en fértil vega para el cultivo de hortalizas, especialmente de espárragos, uno de sus productos estrella. Por otro lado, la riqueza de su tierra en la zona de secano es idónea para la producción de magníficos ejemplares de sandías, por las que la localidad es conocida en toda la región.
Los testimonios más antiguos de la ocupación humana de Lanzahíta hablan de grupos de cazadores y ganaderos seminómadas que poblaban y deambulaban por la estribaciones de Gredos y las riberas del río Tiétar en la etapa del Calcolítico y Edad del Cobre (3500 al 2000 a. C.), realizando emigraciones estacionales a lo largo de todo el valle.
Este tipo de trashumancia entre asentamientos de baja altitud en la vega y zonas de pastos enclavados más al norte, es una práctica que perdura aún hoy en nuestra región, dejando su impronta en la dehesa Robledoso, donde se conservan aún los restos de un dolmen con su túmulo funerario, prueba clara de que el Valle ya conocía una ocupación humana estable hace más de cinco mil años.

























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